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De acuerdo con las Escrituras ¿Qué es el pecado?

Actualizado: 20 may 2022


"Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción a la ley".

(1 JN. 3:4)



El pecado no se originó con la caída [apostasía] del hombre. El pecado se originó en el mundo espiritual o mundo angélico. Lucero [Satanás, el diablo] apostató de Dios a través del orgullo y la voluntad propia, y tomó un número de seres angélicos con él (Isa. 14:12-15, Lc. 10:18). El estaba en el disfraz de la serpiente que tentó a Adán y Eva y a través de esto provocó la caída y la apostasía de la humanidad (Gen. 3:1- 19).


La entrada del pecado en la raza humana vino a través de la desobediencia deliberada de Adán al mandamiento explícito de Dios (Gen. 2:16-17; 3:1-7, Rom. 5:12). La raza humana apostató de Dios en Adán como la cabeza federal o representante (la imputación de la transgresión de Adán o el pecado original). Por tanto, toda la humanidad caída quedó bajo el poder reinante del pecado (Rom. 6:1-23), y la sentencia de muerte (Rom. 5:12)


El pecado es una violación o cualquier cosa contraria a la ley moral de Dios. La ley moral es la expresión eterna de la auto-consistencia moral de Dios, la transcripción de su carácter justo. Como el universo creado existe en el contexto del carácter moral de Dios, todo lo que sea contrario o una violación a esto es pecado. El pecado por lo tanto presupone la existencia de Dios en su perfección moral absoluta.


El epitome de la Ley Moral de Dios en su forma positiva está contenido en Deut. 6:4-5 y su versión del Nuevo Testamento, en Mat. 22: 36-40. El epitome de esta Ley en su forma negativa y extendida se encuentra en los Diez Mandamientos (Ex. 20:1-17). El pecado puede existir como una imputación, una concepción, una inclinación, una disposición, un pensamiento, un acto o un estado de ser.


  • El pecado presupone la realidad de Dios y su propia coherencia moral, así que todo pecado es contra Dios (Sal. 51:4): pecado es la rebelión contra la ley de Dios (1 Jn. 3:4).

  • El pecado es un desafío a la autoridad de Dios. Es la negativa obstinada a someterse a su voluntad revelada (Gen. 3:9-13; 4:3-14, Rom. 9:14-21).

  • El pecado es una ignorancia voluntaria de la inmanencia de Dios (Jr. 23:23-24).

  • El pecado es un desafío a la voluntad revelada de Dios (Mt. 6:10).

  • El pecado es una negación de la justicia de Dios. Toma a la ligera la sangre preciosa de Cristo, que nos ha redimido, y desprecia a los sufrimientos infinitos de nuestro amoroso Salvador (Heb.10:26-31, 1 Pe. 1:18-20).

  • El pecado es una negación de la justicia de Dios (Rom. 3:21-26, Tit. 3:5).

  • El pecado es un abuso de la bondad de Dios (Rom. 2:4).

  • El pecado es un rechazo de la gracia de Dios (Ef. 2:5, 8-10).

  • El pecado es un rechazo de la misericordia de Dios (Sal. 103:8-18, Sal.136, Ef. 2:4).

  • El pecado es una traición del amor de Dios (Jn. 3:16, Sant. 4:4, 1 Pe. 1:18-20, Jn. 4:9-10.).

  • El pecado es una presunción contra la providencia de Dios (Sal. 19:13).

  • El pecado es una difamación de la santidad de Dios (Lev. 10:1-3; Ro. 6:15-22: 1 P. 1:15-16).

  • El pecado es una contaminación de la pureza moral de Dios (Ex. 20:14, Hab.1:13, Heb. 7: 25, 1Jn. 2:1).

  • El pecado es un desprecio de la sabiduría de Dios (Rom. 11:33-36).

  • El pecado es el engaño y la hipocresía frente a Dios (Gn. 4:5-10, Hch 5:3-4, Rom. 6:16-18).

  • El pecado es una perversión del uso correcto del tiempo (Ex. 20:8-11, 2 Cor. 6:2, Ef. 5:14-15).

  • El pecado es una falta de respeto a la autoridad ordenada por Dios (Ex. 20:12, Ef. 6:1-4.).

  • El pecado es una presunción contra la justicia de Dios y su carácter (Sal. 19:13, Rom. 6:1-6, Ef. 5: 3-4, Ap. 20:11-15).

  • El pecado es un insulto a la inteligencia de Dios (Heb. 12:3-15).

  • El pecado es una provocación de la ira de Dios (Heb.10:31;12:3-15).


El pecado posee cinco realidades: la culpa, la pena, la contaminación, el poder y la presencia. La doctrina bíblica de la salvación trata con cada aspecto: la justificación se ocupa de la culpa y la pena del pecado, la santificación con la contaminación y el poder del pecado, y la glorificación con la misma presencia del pecado. Cualquier doctrina de la salvación que no rectifica completamente estas realidades no es bíblica.


El pecado no es simplemente el orden natural de las cosas; sino que es contrario a la naturaleza original. Es una intrusión en un universo creado por Dios originalmente como "muy bueno". (Gn. 1:31)


El pecado ha fracturado el universo y permeado el mundo. Ha traído la desunión y falta de armonía en sentido espiritual, religioso, mental, moral, ético, social y físico. En un mundo maldito por el pecado nada es como debería de ser. En un mundo tan grandemente afectado por el pecado, es normal que las cosas salgan mal, y en ocasiones, muy mal.


La última consecuencia del pecado es la muerte, la muerte espiritual, la muerte física y la muerte eterna (es decir, la separación eterna de Dios bajo el juicio). Cuando Adán pecó por su desobediencia y apostasía de Dios, el murió espiritualmente, la imagen de Dios en su interior fue desfigurada, más tarde murió físicamente. Habrá una resurrección de juicio para todos los que mueren físicamente sin la fe salvadora en Jesucristo (es decir, los que están espiritualmente "muertos"). Este juicio será eterno.


La salvación es del pecado, no sólo del juicio eterno. Hay una necesaria liberación presente del poder reinante del pecado. así como una futura liberación del castigo final del pecado (Rom. 6:11-14,17-18; 8:29, 2 Cor. 3:17-18). Sostener lo contrario es negar el carácter esencial de Dios (1 P. 1:15-16.) y las realidades bíblicas necesarias de la regeneración, la conversión, la justificación, la adopción y la santificación.


Las consecuencias inmediatas del pecado, sin embargo, a menudo deben ser sufridas. No hay que malinterpretar esto. Dios pudiera no librarnos de las consecuencias inmediatas de pecado. La conversión pudiera no restaurar un matrimonio fracasado. La salud del bebedor pudiera no ser restaurada. Los frutos de la inmoralidad pudieron traer consecuencias prolongadas en esta vida. Los delitos cometidos antes de la conversión no son anulados ni tampoco perdonados por el sistema judicial de forma automática. Estas cuestiones han de ser sufridas y santificadas en la experiencia del creyente; la liberación definitiva del pecado es nuestra expectativa gloriosa, no simplemente la liberación de sus consecuencias inmediatas o temporales.


El pecado ha fracturado y permeada tanto este universo, que su erradicación completa no ocurrirá hasta la destrucción de lo viejo y la recreación de lo nuevo, es decir, hasta que lleguemos a "cielos nuevos y una tierra nueva en los cuales mora la justicia". (Isa.65:17; 66:22, 2 Pe. 3:7-13) ¿Ha sido el poder dominante del pecado quebrantado en su vida?


Conclusión, el pecado es cualquier transgresión de o falta de conformidad a la ley moral de Dios en la disposición, el pensamiento, los hechos o los deseos.


W. R. Downing

traducción Pr. Thomas Montgomery

El Catecismo Bíblico






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